Hoy, 5 de enero, se festeja el día de los periodistas ecuatorianos*.
Un día de alegría para los que compartimos esta profesión, pero claro, más que nunca el deber de un periodista tiene un clima complicado.
Se puede decir que este festejo llega en una época en la que los periodistas somos mal vistos, sin la necesidad de entrar en detalles políticos (verdeagua o pelucones). De hecho, gran parte (casi toda) es nuestra culpa.
Ayer, leía un post de Eduardo Arcos, en el que se refleja una práctica dolorosamente repetitiva en el oficio: sacar información de contexto, o simplemente no entenderla.
Así, nuestros propios errores, nuestras desatenciones y olvidos son las causas para que nos critiquen.
Ahora que tenemos el escrutinio inmediato de nuestros lectores, no somos más los dueños de la verdad, ni de la información.
¿Qué nos queda?
Pues tomo un tweet de @betonaranjo: “…Que cada palabra que escribimos / decimos / graficamos sea el fiel reflejo de nuestro esfuerzo…”, que me parece expresa bien lo que hay por delante…
Ser buenos, honestos y responsables, como en todo oficio, eso nos queda, si queremos ser sobrevivientes…
Eso, y tener un feliz día
*Nota: Se celebra en esta fecha, pues el 5 de nero de 1792, Eugenio Espejo publicó el primer número de ‘Primicias de la Cultura de Quito’.









