La mejor manera de homenajear a un artista, sin duda, es esparciendo su obra siempre.
Cuando un poeta, un cantante, un artista dejan este mundo, los mortales recibimos ya nuestra parte de testamento a través de sus palabras, de su música, de los recuerdos de su vida.
Y eso sucede con Jorge Enrique Adoum, que partió la madrugada del viernes 3 de julio del 2009.
Lo enterraron junto a su gran amigo Oswaldo Guayasamín, como fue una vez su deseo. Juntos seguirán creando, como esa noche de bohemia de noviembre del 50, cuando con él y varios artistas más le dieron letra a la ‘Vasija de barro’.
Así se fue Adoum, en una vasija, junto a su amigo. Regalando letras, que aún sin saberlo, nos marcaron a todos, toda una vida…
“Hay afuera un día de luz, de humana
paz y de manzanas. Hay canciones y avanza
una multitud que vive y crece. De ella
es el reino del futuro. El que sea digno
ahora merecerá ese día y será amado.
Yo sé qué hora es, cómo me llamo, a dónde
voy lleno de orgullo y de noticias.
Y no estaré mucho tiempo entre vosotros”.
(del poema Fugaz Retorno)



